La pieza angular: El tándem

La bicicleta es un invento maravilloso, uno de los mejores inventos del ser humano. Nos permite aprovechar nuestra propia energía para desplazarnos de la manera más eficiente posible.

Esto es algo que te pueden contar, que uno puede consultar en wikipedia, pero cuando lo vives te enamoras. Te enamoras de las dos ruedas, del sonido del rozamiento sobre el terreno, de la libertad de caber por cualquier recoveco, y de repente entiendes a esos tipos raros que circulan por el arcén soportando temerosidades de algunos conductores, que piden un poquito de por favor y que se respeten algunos derechos fundamentales.

Mi recuerdo es haber tenido una bicicleta siempre cerca, me ha encantado llenarme de barro hasta las orejas y hacer mtb con lo que cayera en mis manos, ya fuera una bici de paseo, bmx o aquellas del sillín alargado con falsos amortiguadores de muelles. Incluso recuerdo a mi hermano (ciego y con autismo) que con 8 años montaba en una bici con ruedines en la plaza del barrio, con mi madre a su lado diciéndole: “izquierda Sergio… ahora derecha…”.

general

Debíamos tener como 11 y 13 años mi hermano y yo cuando nos regalaron nuestro primer tándem. Nos lo regalaron nuestros tíos Isabel y Paul, que viven en Sitges. Recuerdo la ilusión que nos hizo, a mi sobre todo, una bici de dos que no había visto en mi vida y que  iba a manejar llevando a mi hermano a mis espaldas. Este tándem nos ha acompañado durante 15 años.

A mi me encantaba correr y ponía a mis padres de los nervios yendo a toda velocidad, eso a mi hermano le encantaba y yo me animaba a ir aun más deprisa. Pasamos ese verano en Sitges recorriendo el paseo marítimo una y otra vez, sorteando a patinadores, perros y ciclistas y parándonos en los bordillos porque los pies no nos llegaban al suelo.

A mi hermano le gustaba la velocidad, pero no el esfuerzo, asumió que el tándem era una bici en la que sentarse para que otro le llevara y eso a mi me ponía de los nervios.

Cuando nos llevamos el tándem a Cuenca la cosa cambió mucho, ya no íbamos a llanear por un paseo marítimo, mirando al mar y sintiendo la brisa en una recta infinita… no, en Cuenca hay cuestas y muchas, hay caminos y también carreteras, pero he de reconocer que nunca me atrajo la carretera y que aunque el tándem era de paseo, yo me empeñaba en meterlo por los caminos y por el barro.

detalle dinamo

Tuvimos que ponerle unas cubiertas con un poco más de taco, le pusimos unos frenos v-brake que algo hicieron, porque entre el sobrepeso de aquél pedazo de hierro con forma de bici y aquellos frenos de pinza con los que venía de serie jamás conseguí hacer derrapar una rueda.

La verdad es que pinchábamos cada vez que salíamos, si no era un llantazo, se nos salía la cadena en cada bache, se solía enganchar entre los platos, convirtiéndose en una tarea titánica devolverla a su posición normal.

Os preguntaréis cómo es posible que hayamos conservado ese tándem desde los 13 años hasta hoy, y la razón es que el tándem era muy grande cuando nos lo regalaron, según fuimos creciendo subíamos los sillines cada vez más, hasta que doblamos las tijas y nos dimos cuenta que esa era la talla máxima que nos permitía aquél cacharro.

Las cuestas se convertían en una misión imposible contando solo con 5 marchas en los piñones, la talla de la bici nos permitía muy poco desarrollo y a eso había que sumarle la relajación con la que Sergio se subía al tándem esperando que fuera yo el que le llevara.

A mi hermano lo que más le sorprendía era el sonido, desde la frenada a los cambios, pasando por los saltos de la cadena y el transportín. Cuando nos regalaron el tándem Cannondale con el que hemos realizado este viaje Sergio dijo: “Este tándem no suena mal”.

general

Antes de poder disfrutar el tándem Cannondale que nos ha cambiado la vida, pasó por nuestras manos otro pedazo de hierro con pedales y doble suspensión. Nos los dejaron unos amigo al ver lo lanzados que estábamos, dispuestos a plantarnos en Marruecos con aquél tándem diabético que ya ni cambiaba ni frenaba.

Con este hicimos algunas rutas por Cuenca y disfrutamos mucho, a estas alturas Sergio estaba mentalizado del viaje que íbamos a hacer y pedaleaba con ganas. El problema de este tándem era el peso y la doble suspensión que te reducía considerablemente la eficiencia de la pedalada. Pero bueno, por lo menos era de nuestra talla.

Y por fin llegó nuestro caballo de batalla, nuestro aliado para la gran aventura. Necesitábamos un tándem pero no podía ser una cesión de ida y vuelta, esto era algo que Sergio no entendería. Un regalo que te doy ahora y te quito después no podía ser, teníamos que conseguir que nos lo pudiéramos quedar y que Sergio pudiera disfrutar de él el resto de su vida. Fue a través de Julio, el dueño de Sanferbike, que se enamoró del proyecto y trasladó su entusiasmo a Ignacio, responsable de márketing de Cannondale.

general

Cannondale había dejado de fabricar tándems, ya que es un producto que se demanda muy poco y debe de ser muy difícil de rentabilizar. Nos lo enviaron desde Suiza, y era el único en stock que tenía la marca. Nos sentimos tremendamente afortunados. Íbamos a montar un tándem de cicloturismo con un cuadro hecho a mano en EEUU y con los mejores componentes que uno se pueda imaginar.

Baza

Hay que decirlo, hemos hecho un viaje de casi 1.500km de carretera, pista y caminos, acompañados por dos vehículos 4×4 que ambos sufrieron pinchazos, y en cambio nuestro tándem no. Lleva montadas unas cubiertas Schwalbe Marathon que son a prueba de bombas.

Uno de las mejoras que vivimos con mayor alegría fue el poder cambiar platos a demás de piñones… ¡podíamos subir cuestas sin bajarnos a empujar! Y no tuvimos que ajustar los cambios ni una vez, ha ido todo tan fino como el primer día.

El peso de este tándem es de unos 20kg, era increíble poder subirlo a cualquier sitio sin dislocarme el hombro ni tener que pedir ayuda.

detalle frenos

Y una de las maravillas del tándem son los frenos hidráulicos Magura, de zapata, montados como los v-brake, sin ningún tipo de mantenimiento ni el más mínimo desajuste al quitar y ponerle las ruedas al tándem. Simplemente impresionante.

detalle dinamo

Hay un detalle curioso que es la dinamo Shimano de buje integrada en la rueda delantera , que alimentaba una potente luz delantera que nos salvó de más de una caída por la noche en carretera. Como curiosidad, también tiene una luz trasera que si se pone en la posición “auto” se enciende solo cuando recibe luz de un vehículo que se nos acerca por detrás.

Marruecos2

Por lo demás se trata de un tándem robusto y sencillo, sin suspensión, austero, pero que nos ha dado el mejor resultado que uno pueda esperar, el mejor.

Tandem-Isuzu

El único problema que nos dio fue el guardabarros delantero que se nos dobló y tuvimos que quitarlo. Ahí queda como anécdota, porque no tenemos nada que reprocharle a nuestra máquina de Cannondale.

Desde aquí os pedimos a los lectores creativos que nos deis ideas para bautizar a nuestra máquina Cannondale, queremos ponerle un nombre ¿nos ayudáis?

2 comentarios

  1. como nombre a vuestra bicicleta , Babieca , seria ideal , fue el caballo del Cid Campeador, creo que seria un buen apodo a vuestro caballo de batalla

  2. jose rojas · · Responder

    Dúo Dinámico

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